El Home Staging para este piso en Santander, se nos solicita por ser la primera compra de vivienda propia, de nuestra clienta. El piso se compone de dos dormitorios, salón, baño y cocina. Un piso, al que ya le habían hecho un pequeño lavado de cara en la cocina y el baño, y en el que se había colocado también, un nuevo suelo vinílico. El piso además, estaba recién pintado por su padre, que le había ayudado a nuestra clienta en todo su proceso de independización.
Por tanto, el encargo era muy concreto: había que amueblarlo y decorarlo, para hacerlo hogar, y dejarlo lo más bonito posible, pero sin intervenir en nada de los acabados. Lo que hoy en día se llama realizar el Home Staging de un piso. Este tipo de retos, personalmente es de los que más me estimulan a la hora de poner a trabajar el ingenio. Cómo conseguir sacar el máximo partido a un espacio, qué teclas hay que tocar para que el foco de atención de la vivienda cambie por completo, y habitarlo se haga fácil y agradable. En definitiva, saber de dónde sacar, saber ver dónde otros no ven, y conseguir hacer HOGAR.
Uno de nuestros recursos en este tipo de casos es, detectar aquello que más nos molesta en el espacio, para integrarlo de la mejor manera y que así, pase lo más desapercibido posible.
Cómo realizamos el Home Staging de este piso en Santander
En general, una de las cosas que más molesta en lo que se refiere a estética de acabados en un piso es, que la paleta de colores sea diferente según la habitación. En interiorismo es fundamental que la paleta de colores seleccionada para la vivienda se extienda por toda la casa. Puede haber excepciones (como en ocasiones algún baño más diferente o el dormitorio de los niños), pero por lo general la tonalidad de los acabados es recomendable que sea la misma para todo el espacio.
De esa manera, el espacio se percibe más grande al igualar los tonos al no partir los espacios. Y la sensación a la hora de habitarla es mucho más agradable. La vista no se estimula, al percibir colores diferentes cuando entra y sale de una estancia. Prima el espacio, no el color.
En el caso en concreto, de este piso en Santander para el que realizamos el Home Staging, eso fue lo que nos encontramos: un piso con cada habitación pintada de un color diferente (techos incluidos!), junto a la premisa de NO PINTAR. El piso tenía el salón en blanco, el dormitorio principal en color azul turquesa, el segundo dormitorio en color menta y el pasillo en color crema pastel. Así, que en eso nos centramos: en tratar de hacer una paleta de colores común, con todos esos colores que tenía el piso.
Dado que al menos, todos los colores del «continente» (paredes y techos) se basaban en una tonalidad pastel, propusimos todo el amueblamiento de la vivienda basado en colores neutros y blancos. De manera que estos colores neutros (del contenido) ganaran en protagonismo sobre el color de las paredes. Después, el truco para «integrar» el color de las paredes, es el de colocar pequeños detalles decorativos de esos mismos colores, como focos de atención.
Os contamos cómo lo hemos realizado habitación por habitación.
Comenzamos por el Salón.
Un salón pequeño de unos 15 m2, en el que nuestra clienta aunque vivía sola, quería también introducir una mesa de comedor para 4 personas. La claves siempre del salón son: primero distribuirlo de la manera que sea más cómodo para su uso diario. Para esto, es fundamental si hay mesa de comedor, colocarla lo más cercana a la cocina. Lo siguiente es, definir el tipo de sofá, y que la pared donde vaya la televisión, parezca integrada de lado a lado y no pese visualmente demasiado. En el encargo la clienta nos solicitó: una mesa de comedor para 4/6 personas, sofá cama y una mesa de centro elevable para poder comer en el sofá.
Contábamos con un presupuesto limitado. Cuando se realiza el Home Staging de un piso, hacer rentar al máximo el presupuesto es fundamental. Se busca obtener algo barato, pero resultón y funcional. Lo que queremos todos cuando nos dan nuestra primera vivienda y tenemos que amueblarla por completo con el presupuesto que se tiene. Por ese motivo, y porque somos muy defensoras de IKEA en ciertos artículos, la apuesta principal de los elementos de mobiliario más grandes y más neutros fueron de la marca sueca.
El mobiliario
En el caso del salón, seleccionamos el sofá cama de Ikea más cómodo y vendido de la marca, el sofá FRIHETEN. Un sofá con muy buena relación calidad-precio, que podréis encontrar en la mayoría de los salones de pisos de alquiler de Airbnb. Como mueble de librería y televisión, realizamos una composición, que también suele ser muy resultona debido a sus múltiples combinaciones, con el mobiliario modular BESTA de IKEA. Combinando el color blanco, con el laminado de la madera.
Cuando se necesita almacenamiento (algo que siempre viene bien) componer una librería que parezca hecha a medida de lado a lado, ayuda mucho a que el mobiliario se vea integrados en el espacio y pase más desapercibido. Ocupa más visualmente un mueble exento de madera para la TV, que una librería completa en la pared en color blanco que pase desapercibida.
Para resolver la problemática de introducir una mesa de comedor en el salón, optamos por un modelo de mesa cuadrado que pudiera ser extensible. De esta manera, podemos apoyar la mesa por una de sus caras a la pared, dando servicio a dos personas de manera habitual, y pudiendo extenderse para dar servicio hasta 4 o 5, si fuera necesario.
La mesa de comedor es, de esas piezas que bien acompañada, se convierte enseguida en un punto de atención. Nosotras solemos darle la atención a la luminaria que se suele colgar sobre ella, pero en este caso no era posible. Al ser el salón de tamaño tan reducido, tan sólo tenía un punto de luz central en el techo. Así que optamos por darle esa importancia utilizando el color. Ese que faltaba en las paredes del salón, la única pieza de la casa cuyas paredes estaban en blanco.