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FENG SHUI E INTERIORISMO.

Tenía ganas de explicar y profundizar en el blog sobre la antigua disciplina china del FENG SHUI y su relación con la arquitectura y el interiorismo. Y como no quiero dar por supuesto que todo el mundo conoce de qué se trata, vamos a tratar de explicar qué es y por qué se utiliza tanto en la arquitectura como en el interiorismo.

Esta antigua disciplina china, ha sido definida como el arte de armonizar el ambiente, para favorecer el propio bienestar del individuo y su armonía. Se basa en la existencia de un aliento vital o “chi“, cuyo flujo o energía se ve modificada por la forma y disposición del espacio, las orientaciones (puntos cardinales) y los cambios temporales. Es por tanto en esta primera parte, en la modificación de nuestro “chi” en su relación con el espacio, donde la arquitectura e interiorismo entramos de lleno. Utilizando esta técnica podremos mejorar la buena energía, consiguiendo de esa manera un mayor bienestar en diferentes aspectos de nuestras vidas. Todo está conectado y afecta a nuestro bienestar, desde la arquitectura, la decoración, la geografía, la astrología, el electromagnetismo… Esto puede sonar muy esotérico o a pseudociencia, sin embargo no va más allá de recoger y equilibrar todas aquellas energías que influyen en nosotros, y en este caso, y de una manera mucho más concreta, en nuestra vivienda.

El Chi que representa la energía de los objetos, plantas, animales o personas, y se divide según la cultura china en el Yin & Yang. El Yin y el Yang son elementos opuestos e interdependientes, uno no existe sin el otro, se consumen y se generan mutuamente. Se asocia el Yin a lo receptivo y el yang a lo activo. Son también el retroceso y el avance, la contracción y la expansión, lo femenino y lo masculino, el agua y el fuego, la oscuridad y la luz… y así, indefinidamente. Un Chi bueno, tiene que estar equilibrado y esto se considera cuando fluye con suavidad, cuando el espacio que ocupa está limpio, iluminado, ordenado. El buen Chi trae buena suerte, felicidad y prosperidad. Un Chi malo trae mala suerte y dificultades si éste se estanca. Tiende a aparecer en espacios oscuros y húmedos, sucios o desordenados, también es espacios largos y angostos. También se puede generar por objetos puntiagudos y amenazantes.

El Feng shui es el arte de armonizar el ambiente para favorecer el propio bienestar del individuo y su armonía. Se basa en la existencia de un aliento vital o “chi“, cuyo flujo o energía se ve modificada por la forma y disposición del espacio, las orientaciones (puntos cardinales) y los cambios temporales.

La medicina China Tradicional y el Feng SHui se apoya también en la doctrina de los 5 elementos, que en oriente son: fuego, tierra, agua, metal y madera. 5 elementos asociados a los puntos cardinales y su vez, a cada uno corresponde un color y a unos órganos del cuerpo humano. Estos elementos son entendidos como diferentes tipos de energía en un estado de constante interacción y flujo entre unos y otros, en oposición a la noción occidental que los relaciona con las diferentes manifestaciones de la materia. Aunque los cinco elementos existen en todos nosotros, cada persona tiene un elemento que predomina, controlando cuerpo y mente. Una enfermedad ocurre cuando un elemento está oprimido o sobre-activado. 

AGUA

MADERA

METAL

FUEGO

TIERRA

Cada uno de estos 5 elementos genera o mejora a otro de los CINCO ELEMENTOS, también puede reducirlo o bien destruirlo. Existen tres ciclos

En el ciclo creador (en sentido de las agujas del reloj) cada elemento crea o alimenta al siguiente: Por ejemplo, el agua alimenta a los árboles (madera), la madera aviva el fuego, las cenizas del fuego son abono para la tierra, de ésta se saca el metal, etc. El ciclo reductor, inhibidor o agotador (en sentido contrario a las agujas del reloj) mitiga los efectos de los elementos. Así, echar tierra sobre el fuego disminuye su llama, éste a su vez consume poco a poco la madera, la madera chupa agua, el agua corroe el metal, etc. Por último el ciclo destructor, a veces también llamado controlador (la estrella interna) es más agresivo ya que destruye el elemento sobre el que afecta. Así, el agua directamente apaga el fuego, el metal corta la madera (ej. hacha), la tierra gana terreno al agua, el fuego suelda el metal, etc.

Si relacionamos cada elemento con un punto cardinal, el Norte con el agua, el Sur con el fuego, el Este con la madera y el Oeste con el metal; y lo ampliamos con cada una de las 8 orientaciones geográficas. Nos aparece lo que en Feng Shui se llama el Pakua del cielo posterior,  compuesto por 8 trigramas, ordenadas alrededor del centro, el Yin Yang. En este esquema observamos las energías interactuando en un ciclo representando el cambio y el movimiento, donde cada uno de ellos representa una estación, un ciclo o un área de la vida.

El Bagua  es el mapa que traslada esta forma octogonal en términos de feng shui a cualquier espacio de vida o de trabajo

El feng shui bagua es una herramienta de feng shui muy importante e indispensable cuando deseamos armonizar un lugar y los elementos en él. Sabiendo que cada una de las 9 áreas representa un aspecto de la vida, se puede usar el mapa de Bagua en arquitectura e interiorismo para conseguir el máximo equilibrio en nosotros y en nuestro espacio, y corregir las faltas o excesos que pudiera haber. Hay diferentes teorías a la hora de cómo establecer la orientación de esta mapa Bagua aplicado a la vivienda. Una es tomar la puerta principal como el frente de la casa y la otra es tomar el lado más yang. Usar la puerta principal como frente es la técnica más popular. Determinando la orientación de la puerta principal determinas el frente de la casa. Tomando tu brújula de frente a la puerta es como tomas la orientación (gradación) de tu propiedad.

Sin embargo,si utilizamos el lado más Yang como frente, es la técnica tradicional y en lo personal mi preferida, ya que si piensas en cómo fluye el Chi, es la técnica más lógica. El lado más Yang es el lado por donde entra más luz y aire a tu casa, donde hay más jaleo y por dónde entra y sale más gente. Este lado se toma como Frente porque es el lado que alimenta el Chi que recorrerá toda tu casa. Para la orientación de la vivienda, haremos tres tomas con la brújula. Una vez marcado el centro de la vivienda y la orientación, dividiremos el plano en los 8 sectores y sin olvidarnos del centro dividiremos la vivienda en las 9 áreas representadas por cuadrantes. Los cuadrantes son líneas exactamente del mismo tamaño y forma que nos van a permitir delimitar la casa por zonas para trabajar por áreas. Al colocar la rejilla vamos también a conocer si tenemos áreas faltantes o sobrantes, a que aspiración corresponden (para trabajarlas posteriormente). También vamos a poder ver en que área se ubican estancias tan importantes como el baño o la cocina y ubicar a la perfección cual es la parte de la casa donde está nuestra área de la prosperidad. Una vez tienes el mapa Bagua de la vivienda puedes trasladarlo a cualquier estancia que quieras trabajar de forma específica.

Ahora ya tienes las 9 áreas relacionadas y ya conoces perfectamente a que corresponde cada una de ellas según el punto cardinal que le corresponde.

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